La sociedad es atrevida: llama delincuentes a las mujeres que solo gritan, un dia al año, el dolor de generaciones.

La ignorancia es atrevida cuando llama vandalismo a la Iconoclasia, cuando tacha de delincuentes a mujeres que salen un día al año a gritar las violencias que han vivido por generaciones.
La sociedad es atrevida por indignarse por las pintas en un monumento, pero no por las mujeres que cada año son asesinadas a manos de verdaderos criminales. Las llaman delincuentes por romperlo todo. Las llaman locas, mal cogidas, feminazis por gritar con rabia que una de las suyas falta.
Que falta de empatía en una humanidad que se preocupa mas por un levantamiento de cemento que por un cuerpo de una hija, madre, esposa o hermana, amiga que se está descomponiendo en alguna parte sin ser encontrado, dejando incertidumbre en la familia.
Y muchas mujeres dicen “Ellas no me representan”. Están tan equivocadas que el simple hecho de poder decirlo o publicarlo en redes resulta casi irrisorio. Porque gracias a mujeres como las que hoy marchan, gritan, queman y rompen todo hoy podemos ser “libres”.
Porque si la libertad se vive sin miedo, aun la tenemos. Salir a la calle de noche sin temor a no volver. Subirnos a un taxi y no ser acosadas. Llevar a nuestras niñas al kínder y que no terminen violadas.
Ser libres es ya no tener que guardar secretos familiares por miedo a que nos culpen de romper a la familia.
Que la culpa caiga sobre el primo abusador, que toca a la primita a los diez años.
Sobre el tío violador.
Sobre la abuela que los protege.
Sobre el papá que los perdona.
Ale Cabrera.
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