Una página abierta para escribir en voz alta.

Mi hermana, asesina en serie fue elegido libro del mes en el club de lectura al que pertenezco. Me parece interesante la manera en la que la escritora Oyinkan Barithwhite integra las dinámicas familiares en un entorno violento y al mismo tiempo con un toque de humor oscuro.

Quiero enfocar este ensayo hacia el punto de vista de Korede, la hermana mayo de Ayoola. Quien ocupa un lugar familiar importante y analizar de esta forma que une a las personas cuando están constantemente expuestas a un entorno violento.

Algo que un buen libro es capaz de hacer es que te cuestiones lo que ya sabes, lo que no, y lo que podrías saber o hacer. Este libro tiene esa particularidad, te hace cuestionarte.

Version 1.0.0

Hermanas

Ayoola es una mujer joven que vive con su madre y su hermana mayor Korede. Nigeria es un lugar de costumbres por lo que las tres mujeres viven pendientes de cumplir con la sociedad. Solo hay un pequeño detalle. Cuando Ayoola se fastidia de sus novios, los mata.

Un asesino puede ser considerado serial después de realizar el tercer asesinato, sin importar si se sigue un patrón marcado victimológico. Estos a su vez pueden ser clasificados en organizados y desorganizados, localizados o itinerantes, y demás clasificaciones basadas en sus comportamientos. Y si bien a lo largo de la historia tenemos antecedentes registrados de asesinos seriales como Jack el destripador, Ed Gain, Kemper, Ted Bundy, entre otros.

No es tan común centrar nuestra atención en asesinas seriales que; a pesar de no ser una lista tan larga como la de los hombres, asesinos seriales podemos ejemplificar con Aileen Wournos y Juana Barraza mejor conocida como “La mata viejitas”, por mencionar unas pocas.

Como mencionábamos hace dos párrafos, las clasificaciones de asesinos seriales depende mucho de cómo, porque y a quien; sin embargo, para las mujeres la clasificación se amplia detallando si el asesinato involucraba sentimientos, hormonas o celos.

A partir de estos argumentos, construyeron una categorización que distribuía a las mujeres homicidas de la siguiente manera: viudas negras, asesinas en equipo o grupo, enfermeras de la muerte, problemas de locura, depredadoras sexuales, homicidio inexplicado, venganza, crímenes sin resolver que pueden ser atribuidos a mujeres y crímenes por beneficio. (Martin López, 2013).

Ahí es donde Ayoola pertenece, a esa categoría de mujeres asesinas seriales cuyos homicidios son inexplicados. O al menos eso parece en los primeros capítulos del libro. Conforme este avanza, entiendes que no solo Ayoola es una asesina, solo que ella se ganó el apellido serial. Korede también mató, aunque se trató de un solo asesinato y bajo circunstancias completamente distintas. Esto hace que la diferencia entre ambas no sea tan sencilla como podría parecer al principio: las dos han ejercido violencia letal, pero mientras Ayoola continúa asesinando a sus parejas, Korede carga con un único homicidio que, además, está directamente relacionado con la violencia que ambas vivieron durante su infancia.

Es aquí donde la historia comienza a cuestionar nuevamente las categorías que utilizamos para definir a una persona como víctima o victimaria, porque el ser humano puede ser ambas cosas al mismo tiempo.

El libro comienza cuando Korede recibe una llamada de su hermana diciéndole que había sucedido otra vez. Con este era el tercero. Sin dudarlo un momento Korede acude a su ayuda, guarda la compostura y esta consciente de que es lo que tiene que hacer. Limpiar el desastre de su hermanita para que ella no corra peligro.

La novela esta narrada en primera persona, así que tenemos el punto de vista íntimo de Korede. Que es lo que piensa, que siente y como se encuentra, ya atrapada en una dinámica familiar que al parecer nunca tendrá fin. Korede se siente fea a lado de su hermana y nos lo deja saber durante todo el transcurso del libro, pero a pesar el sentirse menos agraciada que su hermana no la hace tener menos superioridad intelectual. Korede sabe que su hermana depende hasta cierto punto de ella.

Ayoola tal cual la describe Korede, es una mujer menudita, curvilínea y muy hermosa. Por el contrario, Korede es poco agraciada. Tener a un narrador en primera persona te da un punto de vista parcial y subjetivo de la historia. Te cuenta la historia vivida por ese personaje, lo cual no quiere decir que sea toda la verdad de la historia. Esto quiere decir que, Korede nos brinda una imagen impecable de ella misma, sin faltas morales o de conducta y pinta a su hermanita como una mujer despreocupada y falta de empatía, así como a su mamá como una mujer que idolatra a Ayoola y preferiría perder a Korede por cualquier motivo que a su niña menor. A ella le desea todo lo bueno, un marido ejemplar y una buena vida. A Korede solo le desea que siga protegiendo a su hermanita.

Previamente se mencionó la unión que se tiene entre los niños que viven en hogares violentos. Pues la historia de estas dos hermanas se remonta a la niñez, cuando por cuestiones económicas y de posición social, el papá de ambas murió. Murió y solo ellas supieron la verdadera razón de la muerte.

En esta investigación se considera relevante indagar sobre la forma cómo los niños víctimas de la violencia intrafamiliar se relacionan con sus padres y otras personas importantes en su vida, los encargados de su cuidado y protección, dado que esto constituye una vía para comprender mejor el problema, con miras a proponer estrategias de intervención en la familia que favorezcan el establecimiento de vínculos de apego sano y la transmisión de éstos a futuras generaciones.

Conocer sobre los vínculos de apego en niños víctimas de la violencia intrafamiliar acrecienta la comprensión del desarrollo socioemocional del niño, de la forma cómo interactúa con su medio, cómo asume su realidad, sus emociones, necesidades y cómo en su proceso de desarrollo evoluciona hasta hacerse adulto y miembro de una familia, estableciendo modos particulares de relación. (Amar y Berdugo 2006).

Me parece particularmente interesante como la autora Oyinkan Braithwhite presenta en ambos personajes la normalización de la violencia. No solo en un crimen tan extremo como quitarle la vida a alguien, sino en el trato con las demás personas. La empleada de la casa, los compañeros de trabajo, los amigos. Todo es aras de mantenerse en el statu quo acostumbrado.

Tanto en Korede como en Ayoola ya de adultas podemos darnos cuenta de que los vínculos emocionales con personas externas al círculo familiar son complejos. Así lo narra Korede cuando nos cuenta a los lectores, el amor que siente por su compañero de trabajo el doctor Otumu que podría rayar en la obsesión silenciosa. Así como nos cuenta sobre las relaciones amorosas de su hermana, que incluso para ella tienen ciertos límites de lo aceptable.

El poder observar un solo lado de la historia nos hace pensar en el porque de las acciones de Ayoola, que solo podemos imaginarlas y nos lleva a preguntarnos: ¿Hasta donde es capaz de llegar alguien por la persona que ama y cuida? Y de la misma forma ¿Hasta donde estamos dispuestos a llegar cuando ya no amamos a alguien?

Mi hermana, asesina en serie es un buen ejemplo de como la violencia ejercida por los padres, no solo marca la infancia si no toda nuestra vida. Tanto del padre que ejerce la violencia como del que hace caso omiso de la misma.

¿Esto justifica las acciones de los asesinos o asesinas en serie? No, pero si nos puede dar una idea de lo que ocurre dentro de la mente de estas personas. En este libro podemos estar dentro de la mente de Korede, un narrador intimo te lleva hasta lo profundo de la propia historia, podemos saber todo de él pero siempre nos quedaremos sesgados al no poder conocer realidad total.

Conclusión

Este libro mas allá del entretenimiento, nos plantea la idea de sobrevivir no solo en una sociedad ya de por si peligrosa sino en tu propio hogar. Ese que debería sentirse seguro. Y nos deja imaginar la vida bajo las consecuencias de un acto violento y determinante.

¿Si yo fuese Korede, hubiese hecho lo mismo? Esa fue la pregunta que se planteó al inicio de la reunión, y a pesar de que varias personas dijeron que sí, después de analizar la lectura de manera personal se llegó a la conclusión de que la relación entre Korede y Ayoola no es una relación fraterna unida por el amor sino por la codependencia creada tras un trauma en la infancia, provocado por una vida de violencia y desprotección; pero también, por personalidades que lograron encontrar un refugio la una en la otra.

Referencias

  • Braithwaite, O. (2019). Mi hermana, asesina en serie (M. Meneses Vilar, Trad.).
  • Alpha Decay. Amar, J. A., & De Gómez, M. B. (2006). Vínculos de apego en niños víctimas de la violencia intrafamiliar. Psicología desde el Caribe, (18), 1-22.
  • Martín, A. L. (2013). Las mujeres también matamos. Revista DCS, 10(33).
  • Franco, C. M. R. (2020). Perfiles criminológicos y asesinos en serie: un enfoque a mujeres asesinas. Derecho Penal Central, 2(2), 119-165.

Ale Cabrera

Deja una respuesta